Día 5 "Dependencia completa en Dios"
¿Alguna vez se ha envuelto usted tanto en una conversación que perdió todo sentido del tiempo? Imagine lo que es perder todo sentido del tiempo por 40 días sin comer, tomar o dormir. Para Moisés era más importante comunicarse con Dios en el monte Sinaí que cualquier alimento. Según Éxodo 34:28, Moisés estuvo con el Señor "cuarenta días y cuarenta noches [donde] no comió pan, ni bebió agua". Pudo haber sido esta experiencia y la provisión de maná en el desierto lo que lo llevó a declararle a los israelitas en Deuteronomio 8:3: "...no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre".
Recordemos este versículo cada vez que ayunemos. El ayuno demuestra nuestra dependencia en Dios. Es un acto que demuestra que dependemos más de Dios que del alimento y el agua, más que las necesidades humanas básicas para la supervivencia en este mundo. Jesús nos dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer". Separados de Dios no hay nada que podamos hacer, y no somos nada sin Él. Dios es nuestro apoyo; y en Cristo podemos vivir una vida plena. A medida que busca el rostro de Dios, ayune también. Permita que esta práctica le acerque más a Dios, a medida que reconoce que Él es todo lo que usted necesita.